Director en Jefe


Carlos Jaime Cabrera es un exiliado cubano que guarda el dolor de ver a su isla sin la libertad por la que tanto ha luchado.  Desde sus primeros años de exilio  renuncio al placer de Miami para integrarse en las  filas de lucha armada anticomunista en Centroamérica. Nacido en Pinar del Rio, Cuba, el director de esta revista define su cubanìa como la razón de su lucha. Ver a Una Cuba Libre es su destino y para ellos ha aglutinado su esfuerzo en propiciar herramientas informativas para entender el peligro de la expansion comunista en el mundo. 


 Este poema es quizas su mejor retrato. Surge debido a su postura de negativa sobre la nuevas propuestas de  exiliados de establecer el perdón y el diálogo como forma de regresar a la patria de donde alguna vez fueron expulsados 

P

Desde el vientre de mi madre
Fueron las palmas las referencias de mi infancia
Altivas y verticales aprendí a honrarlas por indomables y cubanas
mientras el dolor del tirano se esparcía por la isla de mis amores.

Y crecí en su vientre tragando el dolor de mi pueblo
gritando cada injustica, vagando por los campos, perseguido y enajenado.
Supe de la mano que flagela, del militar que aniquila, de los barrotes que exprimieron mis neuronas.
Supe del dolor de un pueblo convertido en esclavo pero que vomita silencios cómplices.
Me apuñalé las entrañas de un gobierno que desgobierna la sinrazón y la incordura.

Y me obligaron a volar al infinito entre las aguas que nos rodean
escapando de la bota asesina de verde olivo, de tierra en tierra, sin encontrar paz ni remanso.
Encaré al final  cada golpe asestado, cada ofensa que escribe con la mano izquierda.
Los amaneceres son el espacio donde magullo la vida y el dolor se vuelve  mi soldado fiel
continúo perdido en parajes extraños
donde una selva extranjera me dio la cobija del desahuciado.
   Parias soy porque no quiero un pacto.
                        Parias soy porque desprecio  conciliaciones con la ideología que nos humilló
                                               Parias soy porque devuelvo con saña las migajas de la mano que nos esclavizó
Asi que no me inviten a la mierda de pactos y olvidos
De las Palmas y el Pinar aprendí que ser vertical es morir con la frente en alto

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